lunes, 5 de febrero de 2007

Dolores y remedios

Hoy, cocinando, me quemé los dedos. Básicamente los metí al agua hirviendo, podría decirse que los precocí, porque saqué la mano antes que quedaran “al dente”. Dolió. Dolió montones, puta que dolió. Me invitaron a salir. Me abdujeron, muchas gracias por la linda tarde. Durante el trayecto al destino del día de hoy, me dolía. Me compraron un heladito para calmar el dolor de los dedos… pero se derritió, y el dolor fue más intenso, hormigueo y palpitaciones pronosticaban una tarde sin mucho futuro por el asuntito de los dedos. Al final cuando llegamos, no aguantaba más y me metí a una farmacia para comprar algo que aliviara el dolor. Dos mil trescientos salió la pomada, aplicación inmediata en los tres dedos de la mano izquierda afectados y sas… el dolor en menos de un minuto se acabó. Tenía los dedos hinchados en mala y pasó. No más dolor, ni hormigueos ni desesperación. Claro, si me los pasaba a llevar, dolía, quedó una marca y están bien rojos aún, pero se que mañana estarán mejor.

En esta vida mía, he tenido dolores muy grandes, algunos han pasado con remedios, otro solo van desapareciendo con el tiempo, otros van decantando y aunque no desaparecen van siendo más llevables. Al igual que las vacunas, mi espíritu ha ido jugando con estos dolores hasta encontrar una especie de remedio que si bien no los hace desaparecer, me hace menos vulnerable a ellos. No si duela menos, no se si mi vacuna es sólo un analgésico y, que cuando se acabe el frasco, el dolor va a volver a aparecer, pero sí se, que al igual que para mis dedos, tiene que existir un remedio que calme el dolor, la angustia, la rabia, la impotencia y el desencanto, no se si lo venden, si lo puedo hacer yo misma, si la receta está en internet, no se si está en alguna repisa de mi pieza o es corresponde a un número de la agenda de mi teléfono, pero ya no me importa que duela un rato, total, se que en algún momento, va a pasar, y eso me calma y me hace mirar con ansias el calendario.

La rosa fue un gran gran regalo.

Hoy por lo menos fue un buen día, mañana quizá será mejor, pero este fin de semana me desquito, jajaja.



Paola con pancartas en el aeropuerto?????
Paola en el aeropuerto????
Qué será de ti mañana Paola???
Y si hoy fuera el último día de tu vida Paola???
No te gustaría saber que pasó??? Sí, creo que me gustaría, pero si para él no fue importante, entonces no era importante y no debo preocuparme por ello.







1 comentario:

Unknown dijo...

La catarsis colectiva puede definirse como la desesperada respuesta ante un hecho inesperado y que claramente atenta contra la tranquilidad reinante en el momento.Por lo general afecta a las masas, al vulgo. Quizá tú quieres o siempre has querido identificarte plenamente con algo no tangible para el resto de las personas, algo que va mucho más allá, lo que se nota con tu catarsis no colectiva, la cual nunca me había dado el tiempo de revisar y que sin dudas es el paso que te faltaba en esta veta de escritora que desde hace mucho tiempo vienes desarrollando.

Creo que te lo dije alguna vez: "Paola, no sé para qué tratas un fotolog como un blog, ahí está tu futuro, para eso tienes pasta". Menos mal que me hiciste caso.

Sobre la quemazón de los dedos; me interpretas totalmente, aunque te juro que tomaría esa metáfora para otros instantes de mi vida, en los cuales he estado realmente quemado y en los que me herido hasta el alma. Ojalá por dos mil y fracción hubiera tenido la posibilidad de comprarme una pomada que sólo me hubiera dejado un poco maltrecho y nada más. Ojalá toda la vida tuviera soluciones así de plausibles, pero tú y yo sabemos que no es así.

Creo que he escrito lo suficiente como para ponerme al día contigo. Algún día volveré a pasar por acá, y como soy medio idiota (después de dos años creo que te has dado cuenta), lo tienes claro que lo haré cuando NO me lo pidas.

Un beso y un abrazo, Juan.