jueves, 22 de febrero de 2007

Hágalo usted mismo

Hágalo usted mismo

(esta cosa corresponde al día de ayer, pero me di chorrocientas mil vueltas así que lo terminé muy tarde)

La situación es la siguiente: mi mamá se fue con mis hermanos a la playa, voy a trabajar en las mañanas con mi papá, llego corriendo a cocinar, mi papá come, duerme y se va al trabajo de nuevo… y me quedo sola como hasta la 1, 1:30 de la madrugada. Tenemos que hacer arreglos en la casa:

Pared botada: lista,
Cotización de cerámica y todo lo necesario para arreglar el baño, el piso de mi pieza nueva y uno que otro espacio por ahí: listo
Conseguir al maestro que hará la pega y todo el cuento: listo
Que falta: hacerlo.
El caso es que cambiar los azulejos del baño y poner algunos metros de cerámica, sale bien salado. Igual mi papá se consiguió un tipo que cobra re barato por hacer el trabajo, obvio, los eternos contactos tránsfugos de mi padre. Cotizamos con varias personas, y este personaje cobró una sume ostensiblemente menor a la del promedio de los demás. La raja, así se puede comprar algo más para seguir con el hermoseamiento de la casa.

Hoy, miércoles, me enteré del por que la rebajita. De repente siento unos golpes medio escandaloso en el baño... voy a ver que pasaba y mi papá, con unos lentes de sol que eran míos, que los encontré una vez que fuimos a ver a Lucybell al Parque O`higgins, con cincel y martillo estaba sacando los azulejos del baño (azulejos = cerámica de pared de baño o cocina).

El asunto era que el tipo hacía la pega y cobraba ese precio, pero el tenía que puro llegar a poner la cerámica, o sea, nosotros teníamos que sacar todo lo que queríamos que ya no estuviera: llámese azulejos y cerámicas del baño y flexit del pasillo. Será…

Dieron las 6: 30, mi papá sale del baño, me pasa el martillo, y me dice: “me voy al local, sigue tú” y se va.

Me quedé un rato pensando con el martillo en la mano… ”y que tanto, no puede ser tan complicado…” Pesqué mis lentes top de mil pesos todos rayados, agarré el cincel y empecé a picar mierda.

Señor, Señora, dato útil: si alguna vez tiene que sacar cerámicas o azulejos de las paredes, trate de que la persona que empiece ocupe la misma mano que ud, así su tarea se verá inmensamente alivianada. Soy zurda… la única de la familia. Puta que costó seguir el hilo porque iba para el otro lado!!! Me costaba el doble, pero en fin

Dato útil dos: primero fije el cincel en el lugar de la pared que quiere sacar y luego lleve su mirada hacia la cabeza del cincel y empiece a pegar con el martillo sin desviar la mirada hacia la pared. Los azulejos cuesta sacarlos, el cemento con el que los pegan generalmente es bueno, y si desvía su mirada del cincel hacia la pared uno instintivamente pega más despacio, entonces la cosa no resulta porque hay que aplicar fuerza porque hay que sacar el azulejo y también el montoncito de cemento, porque después tiene que quedar parejo para poder instalar la nueva cerámica.
Dato útil tres: si ve que la cosa no le resulta y cree que pegándole a la pared con un combo (herramienta) deshará el azulejo que cuidó por tantos años para que no se le fuera a trizar… error, lo único que consigue es molerle las esquinas al azulejo, pero después cuesta más sacarlo… no tengo idea por qué.

Dato útil cuatro: dama, caballero, usted no se imagina lo divertido que puede resultar hacer porquería la pared de su baño y que más encima, le agradezcan por esto. Ha soñado alguna vez usted con romper un auto o quebrar un vidrio, o tirar muchos platos al suelo sólo por el placer de verlos hecho polvo??? Esta es su oportunidad!!! Verá como los fragmentos de cerámica saltan y caen para todos lados.

Dato útil cinco: de verdad que sirve como terapia de relajación, quizá sea sólo a mí, pero usted puede canalizar sus emociones y visualizar su objetivo molesto en el centro del azulejo a sacar, luego, retiene en su memoria la imagen, porque no olvide que debe concentrar su vista en el cincel, y en segundos verá como su contendor saltará en millones de pedacitos y sonará y se estrellará con el piso y se hará puré... Igual que un azulejo roto.

Como sea, no se me ocurren más datos útiles obtenidos en mi proceso autodidáctico de como dejar la cagada en las paredes de un baño (casi me hecho una cañería), pero si alguno de estos tips le sirve… bien por ud.

Al final hice más escándalo y desorden que lo que produje, porque al final, no saqué mas que un par de metros cuadrados... Y quedó la patada!!! Jajaja, pero fue entrete. Quedé con todas las manos rasmilladas, pero si me ponía los guantes se me resbalaba el martillo y el cincel y me hubiera pegado en mala en los dedos, así que elegí el mal menor… total aparte que de mañana los ramillones ardan como condenados cuando arme la máquina de los pollos y me toque venderlos y trozarlos y toda la parafernalia que sirve que yo subsista, vaya a la u, coma y carretee, está bien, soy una niña fuerte. Jajajaja.

En estos momentos es donde sirven los pololos, claro, así en vez de terminar con las manos todas partidas y heridas, sólo hubiera tenido que preparar un juguito y hecho un par de cariños… en fin, es lo que hay. Igual me sentí importante, jajaja no cualquiera podría hacer lo mismo… (Termino el baño y le voy a quitar el trabajo al loco de Home Center que sale los domingos en la tele (siempre he querido que venga a mi casa a arreglarme lo que sea, todo le queda espectacular))

Mi papá, así es él… tb creo que soy así… total, igual entre los dos demás que sacamos los azulejos y nos ahorramos muchas lucas.

Hágalo usted mismo y ya verá…


Jajajaja, buscando una imagen para poner, me metí a la página de home center, y miren lo que me encontré, claro que él lo hace de una manera mucho más elegante, a mi los azulejos se me hacían mierda, a él le salen enteritos

http://sodimac.elemento.cl/videos-hum/video-bano.php?video=2

(mbu!! más lo que lesié para que se viera el video, y ahora no me reconoce los links... serápoh, si alguien lo quiere ver, copie y pegue)

Mención honrosa: Pedro!! Alguien que conocí por ahí, un día, por casualidad, al que molesté porque no podía tener el link del video… gracias por haberte dado la paja de ver que era lo que quería ahora la Paola…

sábado, 17 de febrero de 2007

Adiós


Me desperté con frío, mes de febrero pero llovía. Miré por la ventana y traté de despertar mejor. Sentí mi cama vacía, más que otras veces, me sentí sola, pero tranquila. Muchas veces dije “No te amo”, pero hoy fue la primera vez que en verdad lo sentí de corazón y pude decir “Ya no te amo”, sin sentir que me estaba tratando de engañar a mi misma.

Hace un tiempo que sólo nos juntábamos intentando recuperar cosas que los años se habían llevado consigo, nos buscábamos para aferrarnos al pasado en el que todo era mejor, teníamos menos miedo, nos sentíamos más seguros. Buscábamos esa calma y la protección que cada uno antes encontraba en los brazos del otro, para capear la vorágine en la que se han convertido nuestras vidas. Aunque ya estaba todo podrido seguíamos creyendo que cada uno era el medio para conseguir la felicidad del otro. Quizá en algún tiempo pudo ser así… hoy ya no.

La última noche que pasé con él fue la noche en la que me sentí más sola, más desprotegida, más triste.

La lluvia siempre me recordaba a él. Siempre me hacía querer tenerlo cerca. El olor a tierra y cemento mojado, charcos en el pavimento y llovizna en la cara se fueron transformando poco a poco de una sensación placentera, a una evocación de tiempos pasados, añoranzas de momentos felices, recuerdos que cada vez me ponían más triste.

La mañana de ayer, cuando me desperté y llovía, no me sentí tan sola como la última vez que lo vi. Por fin lo entendí, por fin sentí que ya no lo necesitaba, que ya no era necesario. Por fin pude volver a disfrutar del silencio de la casa y el sonido del viento y la lluvia. Por fin pude decir de verdad “ya no te amo”.

Nunca pensé que decir eso traería tales consecuencias.

El 26 de enero del 2003 (para mi santo, pero ese no era el motivo, jamás se acordaría de esas cosas) llegué a su casa y me tenía un regalo: un conejo. Era negro, enorme y preciso. Estaba asustado.

El pobrecito viajó en un bolso enano en micro desde Macul hasta Pudahuel, el estaba terriblemente asustado, yo iba muy feliz.

Llegamos a mi casa con el conejo, lo saco del bolso, lo dejo en el antejardín y lo primero que hace es escaparse por una rendija que hay al costado de la puerta. Fue una escena tan graciosa la de atrapar a mi conejo recién llegado que se había metido debajo de la camioneta del vecino, con toda la gente de la cuadra viendo lo que pasaba, la mitad mirando la mitad tratando de atrapar al conejo, que jamás la olvidaré.

El conejo se llamaba Panchito, obvio…

Con los días se transformó en un conejito tincado y regalón, le encantaba que le hicieran cariño, se enojaba si uno no lo tomaba en cuenta y te gruía hasta que le decías algo lindo y le hacías cariño.

Una vez se enfermó. Lo llevé al veterinario. Ha sido al único de mis animales que llevado al doc y gastado dinero en él. Allí me dijeron que mi conejo no era un él, sino una ella, por lo que pasó a llamarse… Panchita…

Pasó el tiempo y llegaron los problemas, las rupturas. Evidentemente mi coneja ya no podía tener ese nombre. Desde ahí comenzó a ser Mi Niña.

Tu ve muchos problemas con mi papá por culpa de mi coneja. Se comió las plantas, hacía hoyos enormes y desparramaba intencionalmente la tierra sobre la baldosa, rompió el cemento del radier del patio, se comía el techo del pesebre en navidad, nunca comía comida de su plato si los perros se habían metido allí, y si le habían tomado un poco de su agua, ella botaba la que sobraba, era exclusiva. Nunca pude encerrarla.

El 26 de enero del 2003 llegó la Niña a mis brazos como un regalo de él.

El 26 de enero del 2007 fue el último día que lo vi.

El 16 de febrero me desperté con la lluvia, esa que me recordaba tanto a él, y me sentí sola en mi cama, como si algo me faltara, como si alguien me faltara, como si algo se me hubiera escapado. Esa mañana, debido a esa soledad tranquila que distaba tanto de la soledad angustiante de la última vez que lo vi, pude sentir que al fin ya no lo necesitaba, que ya no lo amaba.

El 16 de febrero del 2007, bajo una lluvia torrencial en pleno verano, mi Niña, la coneja que él me había regalado… murió. Mi negrita hermosa se murió.

A ella le gustaba ser libre, como a él.
Era celosa, mañosa, decida, catete y orgullosa, como yo.
Era floja, medio pesada, tincada, imponente y solitaria, como los dos.

Yo amaba a esa coneja, era símbolo de muchas cosas en mi vida, ahora me doy cuenta que tal vez era el símbolo viviente de mi amor por él. Fue tan extraño, el día que rompí mis lazos con esa persona, fue el mismo día que ella dejó de existir…

Todos la queríamos mucho. Hasta a mi papá le dio pena su muerte, incluso mi papá, que siempre me decía que cuando íbamos a botar al conejo, que su jardín, que estaba bueno para tirarlo a la parrilla, que al escabeche quedaría bien, aprovechando que estaba bien gordito. Cuando mi papá salía a fumar al patio, la Niña llegaba y saltaba a su alrededor y subía a una silla para que le hiciera cariño.

Era súper independiente, si le daba la gana, entraba corriendo y robaba del frutero alguna cosa para mordisquear. Le encantaban las galletas de perro.

Era entretenido verla de guata al sol o sobre la alfombra echada a todo lo que daba el largo de su cuerpo. Era muy chistoso escuchar como se dejaba caer sobre la tierra porque le daba lata doblar un poco las patas para recostarse con cuidado. Era un show el que hacíamos las dos cuando tenía que devolver la tierra a su lugar, siendo que ella había cavado una de sus tantas cuevas durante toda la noche, si le traba un poco de tierra, e metía en el hoyo y desde dentro, con sus patas, empezaba a empujar la tierra de nuevo hacia fuera, y no contenta con eso, seguía empujando hasta desparramarla aún más lejos, y mientras yo con la escoba la volvía a juntar, ella toda apurada seguía desparramando al tierra por la baldosa.

Lloré por su muerte. Generalmente no lloro por la muerte de animales. Mi niña no era un animal, era un pedazo de mi vida.

La voy a extrañar mucho.

Adiós amor, adiós mi niña.

lunes, 5 de febrero de 2007

Dolores y remedios

Hoy, cocinando, me quemé los dedos. Básicamente los metí al agua hirviendo, podría decirse que los precocí, porque saqué la mano antes que quedaran “al dente”. Dolió. Dolió montones, puta que dolió. Me invitaron a salir. Me abdujeron, muchas gracias por la linda tarde. Durante el trayecto al destino del día de hoy, me dolía. Me compraron un heladito para calmar el dolor de los dedos… pero se derritió, y el dolor fue más intenso, hormigueo y palpitaciones pronosticaban una tarde sin mucho futuro por el asuntito de los dedos. Al final cuando llegamos, no aguantaba más y me metí a una farmacia para comprar algo que aliviara el dolor. Dos mil trescientos salió la pomada, aplicación inmediata en los tres dedos de la mano izquierda afectados y sas… el dolor en menos de un minuto se acabó. Tenía los dedos hinchados en mala y pasó. No más dolor, ni hormigueos ni desesperación. Claro, si me los pasaba a llevar, dolía, quedó una marca y están bien rojos aún, pero se que mañana estarán mejor.

En esta vida mía, he tenido dolores muy grandes, algunos han pasado con remedios, otro solo van desapareciendo con el tiempo, otros van decantando y aunque no desaparecen van siendo más llevables. Al igual que las vacunas, mi espíritu ha ido jugando con estos dolores hasta encontrar una especie de remedio que si bien no los hace desaparecer, me hace menos vulnerable a ellos. No si duela menos, no se si mi vacuna es sólo un analgésico y, que cuando se acabe el frasco, el dolor va a volver a aparecer, pero sí se, que al igual que para mis dedos, tiene que existir un remedio que calme el dolor, la angustia, la rabia, la impotencia y el desencanto, no se si lo venden, si lo puedo hacer yo misma, si la receta está en internet, no se si está en alguna repisa de mi pieza o es corresponde a un número de la agenda de mi teléfono, pero ya no me importa que duela un rato, total, se que en algún momento, va a pasar, y eso me calma y me hace mirar con ansias el calendario.

La rosa fue un gran gran regalo.

Hoy por lo menos fue un buen día, mañana quizá será mejor, pero este fin de semana me desquito, jajaja.



Paola con pancartas en el aeropuerto?????
Paola en el aeropuerto????
Qué será de ti mañana Paola???
Y si hoy fuera el último día de tu vida Paola???
No te gustaría saber que pasó??? Sí, creo que me gustaría, pero si para él no fue importante, entonces no era importante y no debo preocuparme por ello.