domingo, 29 de abril de 2007

Semana tonta.

Semana tonta. Eso es lo que pienso mientras pelo las papas para el puré que pretendo cocinar hoy.

Ahora que por fin tengo pieza sola, he logrado descubrir nuevas cosas en mí, ya que ahora tengo más tiempo para encontrarme conmigo misma y un espacio en donde plantear mis inquietudes y que éstas puedan permanecer en el ambiente mientras les busco solución.
El silencio y la oscuridad de mi pieza en la noche han sido esenciales para llegar al domingo con mi vida en estas condiciones, he tomado un par de decisiones importantes y creo que han sido las correctas, por lo que si a la larga me equivoco, estará bien porque en el minuto creí que era la mejor opción que podía tomar.

Que ganas de tener plata y poder comprar los muebles que quiero.
Que ganas de poder hacer entender que las cosas cuando valen la pena, hay que tomarlas.
Que ganas de poder internalizar esa frase y aplicarla a mi vida.
Que ganas de detener el tiempo en el lunes y evitarme todo lo que se viene las próximas semanas.

Esta semana fue una semana weona porque fue una semana de decisiones y pensamientos tontos y cuestionamientos varios y crisis internas cuáticas y un poco de soledad, todo mezclado con pruebas y controles y trabajos y todo con la cara llena de risa.

Si bien en este momento no se bien lo que quiero, ya tengo claro que es lo que no quiero, eso hace que me sienta tranquila, porque por algo se empieza.

Es complicado cuando las historias de a dos se escriben sola, porque al final las dudas quedan y uno les tiene que dar muchas veces respuestas erradas al conocer sólo un lado de la historia, y al tergiversarla, se producen quiebres irreparables, y cada vez la grieta se hace más profunda y más ancha, quizá llegue un punto en donde ya no me atreva a saltar por miedo a caer, y ya no escuche porque la distancia que separa es muy grande. Quizá algún día construyamos un puente sobre la grieta, pero no puedo sola, porque no necesito hacer un puente para llegar a un lado en el cual no tengo nada que hacer. Lo malo de los proyectos a largo plazo es que con el tiempo se van cambiando por otros mejores. Lo malo es quedarse cayado, no ir de frente por la vida, evadir los problemas y no enfrentar los temores.

Tengo ganas de hacer una tartaleta de frutilla. Nunca he hecho de esas cosas.

Gracias por aguantarme tanto, gracias por el chocolate. Mañana quiero helado de frutilla, con trozos de frutilla y crema arriba. Te va a encantar la película.


Amores imposibles: difíciles de entender, hasta que te conviertes en uno…

“… Para todos los amores imposibles, esos amores que incluso pueden llegar… a mentirle a Dios…” (Denisse Malebrán)

Cuando miro en tus ojos - Saiko

Cuando miro en tus ojos,
cuando le miento a Dios,
sigo quemando infinitos,
es nuestro fuego esta pasión.

Ligero iba de prisa,
pensaba sólo en llegar,
vida querida tan mal vivida,

Este es nuestro gran delirio,
este es nuestro bien, también el mal,
caeré caeré, caeré sin perder,
el juicio.

El lenguaje puede herirnos,
un amor distante y natural,
caeré caeré, caeré sin perder,
este es nuestro bien, también el mal,

Cuando miro en tus ojos,
cuando le miento a Dios,
es necesario prácticas nuevas,
personas con otra visión.

Ligero iba de prisa,
pensaba solo en llegar,
(aah) abrí la puerta y hoy te veo…

Partiré con dolores delirantes,
yo seré el bien, también el mal,
caeré caeré, caeré sin perder,
el jucio.

El lenguaje puede herirnos,
un amor distante y natural,
caeré caeré, caeré sin perder,
este es nuestro bien, también el mal,

Este es nuestro gran delirio,
este es nuestro bien también el mal,
caeré caeré, caeré sin perder,
el juicio.

El lenguaje puede herirnos,
un amor distante y natural,
caeré caeré, caeré sin perder,
este es nuestro bien, también el mal…

Chari lari lari, ay ay ay (ay)
Chari lari lari, ay ay ay (ay)
Chari lari lari, ay ay ay (ay)
Chari lah, chari aah

Cuando miro en tus ojos (cuando miro en tus ojos),
cuando le miento a... Dioooos (cuando le miento a Dios),

Cuando miro en tus ojos (cuando miro en tus ojos),
cuando le miento a... Dioooooooooos (cuando le miento a Dios)

sábado, 7 de abril de 2007

Mal...

El último tiempo en mi vida ha sido de plano desastroso, por el lado que se le mire está todo mal. Si hasta el vidrio de una micro se me cayó encima el otro día, esas cosas que nunca pasan en la vida, aguardaron su momento y se manifestaron hacia mi persona.

Estoy agotada, me cansé de pelear, bajé los brazos porque siento que ya no puedo hacer nada, sólo esperar a que el meado de gato se seque y mirarme al espejo y sentirme bien otra vez.


Conversaciones entre la pared y yo.

Siéntate aquí.
Mírame, notas los cambios en mí?
Ves mi cara cansada, mi actitud de agotamiento, frustración y derrota?
No me he sacado el pijama en todo el día, no porque me sienta cómoda, sino porque no tengo ánimo de verme bien.
Qué tengo que hacer para que las cosas salgan bien?
Creo que ya hice todo lo que pude, pero nada salió bien.
Quizá todo terminó así porque no supe hacer bien las cosas, quizá porque los otros no supieron hacer bien las cosas, conjunto de malas decisiones, mentiras que disfrazan verdades, nunca se sabe.
Mezclar razón y corazón es algo complejo, cada uno tira para su lado y el resultado final suele ser una mala mezcla de odios, desilusiones, inconformismos y algunas lágrimas.
Entonces que elijo? Razón o corazón?
Depende.
Es que es como lo mismo, porque si elijo razón, tarde o temprano el corazón me reclamará el por qué no pensé un poco en él, que cómo es posible que lo deje así hecho bolsa, que le tendré que pagar la cirugía reconstructiva, pero si elijo corazón la razón no dejará de perseguirme diciendo “te lo dije”, “eres un tonto corazón, por permitir que te hicieran bolsa, ahora deberás juntar plata para tu cirugía reconstructiva, y va a tener que ser harta porque hay mucho que arreglar, pregúntale al doc si te hace precio por mayor, así como un combo: fisuras, fracturas y cicatrices 2 x 1, sino vas a tener que comerte la vergüenza e ir a cirugía de cuerpo y alma, para que te paguen la operación a cambio de mostrarte en pelotas y llorar un poco la carta contando el drama de tu vida”.
No entiendo, de verdad que no entiendo por qué las cosas tienen que ser así, por qué todo mal, por qué todos malos, por qué otra vez te estoy contando estas cosas si hace poco que tuve terapia contigo y me despedí diciéndote que planeaba no verte por un buen tiempo porque quería estar bien, feliz y contenta, y en cambio, te llamo un feriado, angustiada, pidiéndote unos minutos porque ando súper achacada y llorando sola.
Ya he contado hasta 10, 100, 1000, un millón, y abro los ojos y todo sigue igual, o pero, pero no mejor.
Se que debo tener paciencia, pero me siento presionada, incomprendida y desechada, creo que lo más duro es eso de los portazos en la cara, uno y otro y otro y otro.
Entonces toma la llave, cierra esa puerta y por las dudas, cruza a la vereda del frente y así no habrá posibilidades de que te vuelva a pasar.

Debes hacerlo.

Debes hacerlo
Debo hacerlo.
Quieres hacerlo?

Podré hacerlo? Quiero hacerlo?
La cosa es clara cabra tonta: mandaste currículum, fuiste a la entrevista, te la jugaste ciento por ciento, te vendiste bien, hiciste todo lo que pudiste, pero al gerente no le pareciste lo suficientemente competente ni apta para el cargo, entonces que se vaya al carajo y cuando te llame porque su maldita empresa está en quiebra y porque descubrió al final que eras sólo tu la que debía ocupar ese puesto, lo miras con un poco de pena desde tu auto, le tocas el hombro y le dices que te mande su currículum al mail a ver que puedes hacer por él, y sigues tu camino arriba de tu lustroso convertible mientras ves como hace la fila para subirse a una micro del transantiago que tiene las ventanas malas y cuando dobla, el vidrio trizado le cae encima.
Jajaja, no está mal… lo pensaré.
Estuvo bien lo que hice? Dejarlo partir?
No lo se, por lo menos nunca le mentiste, siempre le dijiste cuales eran tus intenciones, le dijiste cuanto era lo que te podías involucrar.
Pero aún así me siento mal, y más sola. Me gusta como me abraza, me toca el pelo, me calma y me hace reír.
Por qué las cosas tienen que ser tan complicadas: uno tiene las oportunidades en la palma de la mano y en vez de empuñarla y agarrar lo que tienes, quitas la mano autoflagelándote y haciendo sentir mal al resto también
Uno se la hace complicada. Pero lo que es más complicado aún, es que como uno interfecta con la vida de las demás personas, que también son autocomplicadas, termina todo en un enredo tumultuoso lleno de malos entendidos y complicaciones bilaterales, trilaterales o multilaterales, entonces al final… queda la cagá.
Entonces me aislo, le echo llave a mi puerta y así paro el ciclo.
Igual complicas la vida de algunos y desapareces, así que autoeliminándote no desapareces las complicaciones de los demás ni las tuyas, porque al darte cuenta de esto, te complicas la vida.
Tengo tantas cosas en la cabeza, la mayoría son ataos, penas, temores y desencantos.
Yo creo que los ataos, tendrán en algún momento que desatarse, las penas pasan, los temores se vencen, se olvidan o se aprende a vivir con ellos, los desencantos… son señales.
Pudo haber sido todo tan fácil.
Pero no lo fue. Fue todo lo más difícil posible y por eso estás aquí hablando conmigo, con la pared.
Ya, no quiero pensar más, mucha presión psicológica por estos días, se me reventará el ojo como Préxades, la niña del cuento de You Tube y no quiero decidir autosorverme para terminar con mis problemas.
No, sería un mal final
Me voy a lavar la loza mejor.
Mejor.
Gracias.
Cuando quieras, no me moveré.
Jajaja

Si las paredes hablaran…



Canción de mi día: de verdad que necesito relajarme… relájame…

Relájame – De Saloon

Cambié... lo mejor.
Dejé... lo peor.
Quizás… no bastó.

Coro:
Y cómo perdonar
Si no entiendo lo que has hecho
Y cómo traicionar
Si no entiendo, no te entiendo

Volví... a caer
A mis pies... el mismo error
Por ti... lo haría otra vez

Coro:
Y cómo perdonar
Si no entiendo lo que has hecho
Y cómo traicionar
Si no entiendo, no te entiendo...

Relájame

Para mi...

Coro:

Relájame